EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS
El Triángulo de las Bermudas

Mucho se ha hablado sobre este Triángulo “maldito”, especulaciones, leyendas, intentos de encontrar una explicación lógica de lo que ocurre ahí… como sus aguas están inmersas en plena corriente del golfo, por lo que hace que su clima sea muy volátil y tempestuoso.

La primera mención documentada acerca de desapariciones en el área se hizo en 1951 por E.V.W. Jones como periodista en el servicio de Prensa Asociada respecto a algunos barcos perdidos. El artículo de Jones notó la "misteriosa desaparición" de barcos, aviones y pequeños botes en la región y le dio el nombre de "Triángulo del Diablo". Posteriormente fue mencionado en 1952 en un artículo de Revista de Destino por George X. Sand, quien subrayó varias "extrañas desapariciones marinas". En 1964, Vincent Geddis se refirió al área como "El Mortal Triángulo de las Bermudas", después de esto el nombre "Triángulo de las Bermudas" se hizo común.

Uno
de los incidentes más conocidos y probablemente el más famoso sobre el
Triángulo de las Bermudas es acerca de la pérdida de un escuadrón de cinco bombarderos TBM Avenger
de la marina de EE.UU. durante un vuelo de entrenamiento que salió de
Fort Lauderdale, Florida el 5 de diciembre de 1945. El hecho, narrado
por en su libro “El Triángulo de las Bermudas” (1974),
consistía en que varios aviadores navales simplemente desaparecieron
después de que reportaran varios efectos visuales extraños. Además,
Berlitz afirmó que debido a que los restos de los TBM Avenger flotarían
por largos periodos de tiempo, estos debieron ser encontrados al día
siguiente considerando que esos días se registraron con marea tranquila y
cielo despejado. Sin embargo, no solo no pudieron ser encontrados, sino
que un avión de búsqueda y rescate de la Marina que mandaron también se
perdió. Adicionalmente, la intriga se incrementó al conocer que el
informe del accidente de la Marina se atribuyó a "causas o razones
desconocidas".
Otra pérdida bien conocida es la de los aviones de transporte Tudor IV, llamados Star Tiger y Star Ariel.
Las aeronaves operadas por la línea aérea British South American
Airways Corporation volaban rutinariamente en la ruta de Sudamérica –
Bermudas.
El
incidente tomó lugar en las horas antes del amanecer del 31 de Enero de
1948. Cargando 29 pasajeros más la tripulación comandada por el Capitán
B. W. McMillan, el Star Tiger salió unas horas antes
de Santa Maria, Azores, unos de los numerosos puntos de escala para
cargar combustible fijados en su ruta de Londres, Inglaterra a La
Habana, Cuba. Al aproximarse a las Bermudas, McMillan hizo el contacto
esperado con Kindley Field, la siguiente parada, y pidió por radio que
calibraran sus sistemas de navegación y que se aseguraran que se
mantenía en curso. Al determinar que el avión estaba ligeramente fuera
de curso, su posición fue corregida con respecto a las Bermudas a 72
grados de la isla. En este punto, cuando el Star Tiger estaba a menos de
dos horas de vuelo de ahí, McMillan dio confirmación de una ETA de
05:00 horas, una hora más tarde debido a los fuertes vientos. Ninguna
transmisión adicional del avión fue recibida desde entonces.
Se enviaron las operaciones de rescate armadas con informes precisos de la última posición conocida del avión, después de que se determinó que se encontraba muy retrasado y no se tenía ningún rastro de este.
Se enviaron las operaciones de rescate armadas con informes precisos de la última posición conocida del avión, después de que se determinó que se encontraba muy retrasado y no se tenía ningún rastro de este.
En el informe emitido un poco después por el Ministerio Aéreo Civil
(Civil Air Ministry), se hicieron numerosas hipótesis de lo que pudo
haber ocurrido durante las dos horas finales, hasta que cada una fue
subsecuentemente rechazada.
"Existe una buena razón para suponer que ningún mensaje de emergencia fue transmitido de la nave, ya que había muchas estaciones receptoras de radio sintonizadas en las frecuencias de las aeronaves, y ninguna de ellas recibió tal mensaje."
"Existe una buena razón para suponer que ningún mensaje de emergencia fue transmitido de la nave, ya que había muchas estaciones receptoras de radio sintonizadas en las frecuencias de las aeronaves, y ninguna de ellas recibió tal mensaje."
"El clima se encontraba estable, no había disturbios atmosféricos
serios que pudiesen causar daño estructural a la nave, y no había
tormentas eléctricas."
Enfrentando la evidencia acumulada, o quizás la falta de ella, la comisión de investigación se refirió a la pérdida del Star Tiger con gran elocuencia:
"Al cerrar este informe se puede decir en verdad que ningún otro problema ha presentado más confusión que esta investigación. Con la completa ausencia de evidencia confiable sobre la causa o la naturaleza del accidente del Star Tiger, la Corte no ha sido capaz de hacer mas que sugerir algunas posibilidades, de las cuales incluso ninguna alcanza el nivel de probabilidad. En todas las actividades que involucran la cooperación del hombre y la máquina se combinan dos elementos de carácter diverso. Existe un elemento incalculable de factor humano que depende imperfectamente de factores conocidos; y por otra parte está el elemento mecánico que se encuentra sujeto a leyes muy diferentes. Una avería puede ocurrir en cualquiera de los dos casos o en la conjunción de ambos. O alguna causa externa podría haber ocasionado problemas a ambos, hombre y máquina. Lo que ocurrió en este caso nunca se conocerá y el destino del Star Tiger sigue siendo un misterio sin resolver."

Otra pérdida muy conocida es la del avión de transporte DC-3 NC16002 mientras estaba en ruta desde San Juan, Puerto Rico a Miami, Florida. Muchos de los hechos de este caso tienen similitud con los registrados de otros casos asociados con el Triángulo de las Bermudas, tales como la incapacidad de escuchar las transmisiones por parte de torres cercanas a la nave, mientras que torres lejanas recibían las mismas muy claramente.

Los partidarios de las teorías que involucran al Triángulo de las Bermudas han realzado el hecho de que la nave no envió transmisión sobre problema alguno y aparentemente solo desapareció. No obstante, debe tenerse presente que en el momento la tecnología de telecomunicaciones estaban en sus primeras fases, y el mandar un mensaje urgente para pedir ayuda no siempre era una tarea tan rápida o tan simple.
El 5 de mayo de 1959, una embarcación salió de la ciudad de Santo Domingo con rumbo hacia la playa de Boca Chica a 20 millas de distancia. A pesar del magnífico tiempo primaveral y la tranquilidad del mar, el velero de diecinueve pies que transportaba al productor y director de televisión Freddy Miller y sus pasajeros (dos mujeres y dos niños), desaparecieron sin dejar rastro alguno. Se realizó una búsqueda de tanto las aguas dominicanas como las adyacentes utilizando los servicios de rescate de la época, pero jamás volvió a saberse nada de las cinco personas.
El 13 de abril de 1963, la tripulación de un Boeing 707
viajando desde San Juan hasta Nueva York presenció algo totalmente
inesperado: luego de haber despegado normalmente del aeropuerto de Isla
Verde y ascendido a la altura de crucero de 30,000 pies media hora
después de haber dejado Puerto Rico, el copiloto advirtió a sus
compañeros de vuelo que se producía un fenómeno desconocido debajo del
reactor: una enorme "burbuja" que se formaba en la superficie del
Atlántico.
Los
hombres en la cabina de vuelo del 707 no daban crédito a lo que estaban
viendo. La burbuja aumentaba de tamaño, y los cálculos posteriores
realizados por el piloto indicaron que el fenómeno tenía casi una milla
de ancho por media milla de alto.
El Triángulo de la Bermudas ha recibido el crédito de muchas desapariciones que ocurrieron en sus aguas extraoficiales. A la fecha, la mayoría está de acuerdo en que más de 170 naves y aviones se han perdido sin dejar rastro en esa área particular del Océano Atlántico. Aunque la mayoría de estas desapariciones pueden explicarse, muchas otras no pueden serlo, y el tema continúa siendo un debate entre creyentes y escépticos.
El Triángulo de la Bermudas ha recibido el crédito de muchas desapariciones que ocurrieron en sus aguas extraoficiales. A la fecha, la mayoría está de acuerdo en que más de 170 naves y aviones se han perdido sin dejar rastro en esa área particular del Océano Atlántico. Aunque la mayoría de estas desapariciones pueden explicarse, muchas otras no pueden serlo, y el tema continúa siendo un debate entre creyentes y escépticos.
Comentarios
Publicar un comentario